Para Gaza, con amor: arte para un pueblo en sanación perpetua

El arte es voz de la justicia social—permite concientizar y tender puentes entre culturas de manera empoderadora. Con su última exposición, Gaza, Gasa, Gauze, el reconocido artista plástico puertorriqueño, Antonio Martorell y sus colaboradores también nos recuerdan la capacidad que tiene el arte para la sanación.

El título de la exposición, un juego de palabras, emplea el término “gauze” (gasa en español), un tejido translúcido y ligero que el artista incorpora en las obras de esta exhibición, sobre otros textiles como brocados y damascos. Esta nos invita a reflexionar sobre qué son las heridas —tanto físicas como emocionales y espirituales—y cómo sanamos.

Dividida en dos salas, la exposición hace contraste de tonalidades gris con colores tropicales, destacando la precariedad de la vida, pero también la esperanza a la recuperación. La colección ofrece un espacio para reflexionar sobre la memoria y las innumerables consecuencias de las agresiones armadas coloniales, hoy. Provoca urgencia a nuestra responsabilidad individual y colectiva; un recordatorio de que el silencio nunca es una opción.

Viendo los numerosos paralelismos entre Falastin y Borikén, el mensaje de Gaza, Gasa, Gauze ofrece significados complejos y profundos. La instalación sirve como un punto de diálogo continuo y como llamado a la acción solidaria en torno a estas luchas de liberación que nos unen.

En esta entrevista, Martorell comparte sus ideas sobre este proyecto colaborativo, su proceso artístico y su íntima cercanía a la lucha palestina, así como a otras, alrededor del mundo.


Árbol de gasa VII, Antonio Martorell

Lola Rosario:  Su obra abarca más de seis décadas, ¿cómo aborda temas del colonialismo, la lucha armada y los conflictos/guerras globales?


Antonio Martorell: Bueno, uno de mis primeros carteles fue “No Más Puertorriqueños a Vietnam” en contra del servicio obligatorio a principios de los años 60s. Así que eso establece una tónica anti-guerra, pro-liberación nacional, defendiendo y promoviendo la independencia de Puerto Rico y todas las causas humanitarias en el mundo, que son muchas y continúan.

Rosario: Al visitar la exposición, me impresionaron los temas generales de la dignidad humana y la memoria. También sentí el inmenso peso de mi rol como testigo. ¿Cómo influyeron estos en su proceso artístico?

Martorell: El espectador de una exposición está mirando. Está literalmente recibiendo el testimonio de un artista sobre determinado asunto—que en este caso es el genocidio en el territorio de Gaza. Y lo que motiva, lo que me motiva en este caso de hacerlo, no solo es manifestarme al respecto—que creo que es necesario para mi salud mental, emocional y física— sino también crear conciencia en el público—para aquellos que no la tienen—y reforzar la conciencia a aquellos que la tienen—de este crimen perpetrado por el estado de israel y los ee uu.

Utilice la gasa porque me parece importante ya que no mucha gente sabe, que la gaza que se usa para vendar heridas—ese textil, medio transparente, de hilo—se llama Gaza porque se originó en el territorio de Gaza hace miles de años. 

Entonces pensé que era muy adecuado utilizar esa gasa como instrumento—en este caso no para curar heridas en nuestro cuerpo—sino en el cuerpo moral, político del mundo que es muchas veces mudo testigo de estas atrocidades—y conmover y mover al espectador a tomar una posición al respecto.

Rosario: Es casi imposible vivir la exposición sin recordar nuestras historias compartidas entre Palestina (Falastin) y Puerto Rico (Borinquen).

Martorell: Bueno, eso está presente en mi trabajo y en el de mis compañeros porque yo siempre he trabajado en comunidad. Siempre he sido parte de talleres colectivos. Puedo remitir a carteles que he hecho con la figura de Hostos, de Betances, de Albizu, de Lolita Lebrón, de Lola Rodríguez de Tió—si nos vamos más atrás, de Filiberto Ojeda Ríos—además fue mi amigo personal. Todos ellos tienen un sentido y arriesgaron su vida por esta patria y por un mundo mejor.

Rosario: La yuxtaposición entre las dos salas es fuerte. En una, hay quietud con tonos grises y la otra llena de vida, con movimiento y colores vibrantes. ¿Puede contarnos un poco sobre cómo usted las experimenta?

Martorell: Bueno, te puedo contar que lo primero que hice fue Gaza con Z, Gaza, el territorio de Gaza, el genocido en Gaza. Esa fue la necesidad imperativa de manifestarme en contra de ese crimen. Muy bien, trabajé toda esa parte y terminé, ehh no agotado, terminé satisfecho de haber manifestado el dolor y la protesta. Pero después, me percate de que necesitaba un alivio -necesitaba respirar, necesitaba quitarme de encima esa tristeza, ese agobio de ser testigo relativamente impotente frente a esta desgracia.

Entonces como ya estaba usando la gasa como instrumento, como pintura – pues dije, déjame usarla para describir el paisaje nuestro, para deleitarme en la naturaleza en vez de protestar el crimen porque ya lo había hecho. Déjame ahora consolarme como si fuera una herida que yo aplicaba la gasa para sanarme. Y esa fue la segunda parte que fue la Gasa con S – quise hacer olas, quise hacer árboles, quise hacer cielos, quise hacer mar, luna, quise hacer aquello que me da placer esperando también de ese modo darle placer al espectador y proveer un bálsamo para las heridas de Gaza con Z.  

Rosario: Estando ahí, me fijé en una obra dedicada a Ucrania. Me hizo pensar en la interrelación de estos crímenes mundiales.

Martorell: Sí, porque he hecho una serie de mapas. Y todo conflicto tiene relación con el otro. Y eso lo hice antes del bombardeo reciente a Irán – si lo haría hoy, pues haría referencia a eso también. 

Ucrania es otro dolor, otra herida abierta que necesita sanarse y que no se ve perspectiva de sanación en este momento – ni en Ucrania, ni en Gaza, ni en Irán, ni en tantos otros lugares, inclusive más cercano como Haití como Venezuela, como nosotros mismos en Puerto Rico que padecemos males sin fin, abusos a nuestra tierra y nuestra gente. Así es que la intención general de la exposición es eso: crear conciencia para la toma de posiciones y buscar modos, generar modos de combatir la desgracia.

Rosario: Reconociendo que las atrocidades [contra los palestinos] han estado pasando durante décadas, mucho antes del 7 de octubre de 2023, entonces, ¿por qué esta exhibición ahora? 

Martorell: Bueno porque ahora se ha recrudecido y ya de Gaza queda muy poco. De las edificaciones queda casi nada y de la gente—los que no han sido asesinados pero sí desplazados—cuando regresan lo que encuentran son ruinas. Esto es un momento crítico para esa sociedad y pues, lo que sucede lejos, también sucede cerca. Cuando la casa de tu vecino está en llamas es tiempo de cuidar la tuya. Así que lo que pasa en el mundo nos concierne a todos. Ya el mundo se ha encogido de tal modo de que todo es pertinente en cualquier lugar y en cualquier tiempo. Estamos todos sujetos a ese mismo abuso, a esa misma mortandad.

Rosario: ¿Qué diría que falta en cuanto a nuestro diálogo sobre Palestina?

Martorell: Bueno, para comenzar hace falta información para crear conciencia y la conciencia lleva a la acción a protestar, a tratar de cambiar la circunstancias que sufrimos y que no queremos tolerar. Esa es la función ciudadana y la artista trata de—con sus herramientas, con sus armas—lamar a esa acción.

Rosario: ¿En cuáles proyectos está usted y sus compañeros/compañeras actualmente trabajando?

Martorell: Seguimos haciendo carteles, algunos conmemorativos, algunos presentes llamando a la acción. Estamos apoyando todo los movimientos que redunden en el salvamento de nuestras tierras y nuestra gente. Estamos haciendo muchas, muchas cosas – tantas que es difícil resumirlas porque son muy variadas. Hacemos cuadros, hacemos grabado, hacemos videos, estamos muy activos creando una bibliografía, puedes verla en YouTube, buscas Taller de la Playa, Antonio Martorell vas a ver una serie de video que estamos haciendo de nuestra ubicación en el taller en la comunidad de sus luchas y su desarrollo. 

Está todo por hacerse.


Alojada en la galería de la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña en Viejo San Juan, la exposición fue inaugurada el 12 de febrero de 2026 y estará hasta el 30 de mayo de 2026. Está abierto al público. Para más información, puede contactar: https://www.icp.pr.gov/ o por teléfono: 787.724-0700.