Convocatoria Abierta Journal Número especial

Editoras invitadas: 

Daicy Diaz-Granados, Centro de Estudios Puertorriqueños (CENTRO), Nichole Margarita Garcia, Rutgers, The State University of New Jersey 

El educador y académico puertorriqueño Juan Osuna (1949) comenzó su influyente análisis de los sistemas educativos puertorriqueños, primero bajo el dominio colonial español y posteriormente el estadounidense, advirtiendo sobre la tentación de, por un lado, pensar que la educación popular comienza con las políticas, disposiciones y legislación gubernamentales y, por otro lado, de descuidar los orígenes [énfasis añadido] o la importante labor y los esfuerzos de quienes finalmente recibieron (o no, según sea el caso) reconocimiento del gobierno por su trabajo. Nos inspiramos en la advertencia de Juan Osuna y partimos de la visión amplia de que el conocimiento puertorriqueño está profundamente arraigado en la práctica cultural, que es multidimensional y compleja. Notamos, asimismo, los efectos de que Puerto Rico haya estado colonizado durante más de 500 años: 400 años bajo el control colonial español y 127 años como colonia de los Estados Unidos. En su lúcida crítica a la administración colonial estadounidense de las escuelas puertorriqueñas, Osuna (1949) observó que no existía una filosofía educativa fundamentalmente sólida que guiara el sistema educativo colonial estadounidense en Puerto Rico y que los propios puertorriqueños, bien cualificados, debían ser los líderes de su propio sistema educativo. Al analizar la educación en Puerto Rico en el presente, no solo reconocemos el legado del colonialismo y el yugo de la colonialidad, sino que nos centramos en la pericia, la pasión, los éxitos y la influencia de los educadores, académicos, estudiantes, padres, trabajadores culturales y comunidades puertorriqueños en la configuración de las experiencias educativas equitativas y la lucha por estas.

En conjunto, esta orientación refleja lo que las comunidades puertorriqueñas han descrito durante mucho tiempo como “aquí y allá”, una expresión arraigada en la vida cotidiana puertorriqueña que denomina la realidad de vivir, aprender y mantener la comunidad en el archipiélago y la diáspora, y que plantea el análisis de la educación de este número especial como algo intrínsecamente relacional y no limitado geográficamente. En este número especial, invitamos a les autores a examinar las políticas, los programas y las experiencias educativas de les puertorriqueñes en el archipiélago y en la diáspora para comprender mejor el estado actual de la educación y la naturaleza idiosincrásica de las experiencias y los resultados educativos puertorriqueños. La educación puertorriqueña se encuentra hoy día en la encrucijada del cambio demográfico, las limitaciones estructurales, la inestabilidad de las políticas y la resiliencia comunitaria. Una característica central del panorama contemporáneo es la dispersión transnacional de les puertorriqueñes. Más de 6.1 millones de personas de ascendencia puertorriqueña (es decir, alrededor del 1.8 % de la población total de EE. UU.) residen en los 50 estados de EE. UU. y en el Distrito de Columbia, lo que convierte a les puertorriqueñes en el segundo grupo de origen latino más grande del país después de los mexicanos (Oficina del Censo de EE. UU. 2023; Pew Research Center 2023). Aproximadamente dos tercios de esta población viven fuera del archipiélago, con concentraciones especialmente elevadas en el noreste y en Florida, lo que influye en los patrones de escolarización, las negociaciones lingüísticas y las respuestas políticas de los distintos sistemas educativos regionales (Duany 2002, 2017; Pew Research Center 2023). Estas dinámicas demográficas son fundamentales para comprender la experiencia educativa, la vinculación y participación en las políticas y la vida institucional de los estudiantes y las familias puertorriqueñas en todos los contextos.

En el archipiélago, la educación pública de Puerto Rico ha experimentado una drástica contracción de la población estudiantil en las últimas dos décadas, lo que refleja una combinación de emigración, presiones económicas y envejecimiento demográfico. Los datos del National Center for Education Statistics muestran que el número total de estudiantes de primaria y secundaria pública en Puerto Rico era de 250 668 en 2022 —un descenso significativo con respecto a recuentos anteriores— y continúa una tendencia a largo plazo de disminución de la estudiantes matriculados (NCES 2024). Los sistemas escolares han sufrido simultáneamente una reconfiguración estructural: una ola de cierres sin precedentes provocó el desmantelamiento de aproximadamente 673 escuelas (alrededor del 44 % del total de las instalaciones) en un plazo de once años, lo que alteró gravemente el acceso a la educación y la vida comunitaria (Othering & Belonging Institute s. f.). Estas tendencias se han desarrollado en medio de una serie de crisis agravantes, como la imposición de una junta de control fiscal y la adopción de medidas que han conducido a la austeridad económica, el devastador impacto de los huracanes Irma y María, los sucesivos fenómenos naturales y los continuos problemas de infraestructura, que han agravado aún más las dificultades para mantener la enseñanza y la continuidad escolar.

La educación terciaria en el archipiélago y la diáspora refleja avances y disparidades continuadas. Según el American Community Survey, aproximadamente entre el 29 % y el 30 % de les puertorriqueñes mayores de 25 años que viven en la isla tienen un bachillerato o un título superior, con tasas de graduación de escuela superior que superan el 80 %, pero que siguen estando por debajo del promedio de los estados de EE. UU. (U.S. Census Bureau QuickFacts 2025). En el contexto estadounidense, alrededor del 24 % de les puertorriqueñes mayores de 25 años han obtenido al menos un bachillerato, una tasa ligeramente superior al promedio de la población latina en general (20 %), pero inferior a las tasas nacionales de la población total; además, el nivel de estudios varía según el lugar de nacimiento, y les puertorriqueñes nacides en la diáspora presentan tasas más altas que los nacidos en el archipiélago (Pew Research Center 2023). Estos patrones reflejan las desigualdades estructurales en el acceso y el impacto desigual de los mercados laborales regionales y las vías educativas. Asimismo, las instituciones al servicio de los hispanos (HSI, por sus siglas en inglés) desempeñan un papel cada vez más importante en la mediación de estas vías. Las HSI se definen a nivel federal como instituciones de educación superior acreditadas que otorgan títulos y en las que al menos el 25 % de los subgraduados a tiempo completo se identifican como hispanos o latinos. Muchos estudiantes puertorriqueños del archipiélago y la diáspora se matriculan en las HSI que ofrecen programas culturalmente sensibles, vías de transferencia y estructuras de apoyo localizadas creadas por las realidades demográficas de las comunidades puertorriqueñas (García 2019; Núñez et al. 2016; Departamento de Educación de los Estados Unidos 2024).

En todo el archipiélago y la diáspora, los estudiantes y las comunidades puertorriqueños se desenvuelven en instituciones educativas estructuradas por la gobernanza colonial, el capitalismo racial, la estratificación lingüística, los desastres, la migración y formas disputadas de ciudadanía. Sin embargo, estas mismas comunidades siguen generando tradiciones intelectuales, prácticas pedagógicas y estrategias de resistencia que desafían las interpretaciones deficitarias de la vida puertorriqueña y obligan a los académicos a replantearse lo que se considera una posibilidad educativa aquí y allá. Este número especial se centra en estas tensiones y posibilidades e invita a la investigación académica a examinar la educación no como algo limitado geográficamente, sino como algo producido relacionalmente a través de los mundos puertorriqueños interconectados.

Las editoras invitadas aceptan manuscritos empíricos, teóricos, metodológicos y orientados a las políticas, así como ensayos breves, poemas, fotografías y obras de arte que exploren y esclarezcan el estado de la educación en el archipiélago puertorriqueño y la diáspora. Los temas específicos para este número pueden incluir, entre otros, los siguientes ámbitos relacionados con el estado de la educación puertorriqueña en el archipiélago o la diáspora:

  • La evolución o el estado actual de los sistemas educativos del archipiélago puertorriqueño y la diáspora
  • El colonialismo, la colonialidad, la gobernanza y la política educativa
  • Las prácticas, los programas, los currículos y las pedagogías decoloniales, abolicionistas, antirracistas o feministas liberadoras 
  • Los efectos educativos de los desastres, el capitalismo de desastres, la migración, el desplazamiento educativo y los efectos/cambios en las comunidades puertorriqueñas de la diáspora y el archipiélago
  • Las experiencias educativas puertorriqueñas desde la perspectiva de los estudios étnicos, los estudios afroamericanos y puertorriqueños, los estudios sobre la diáspora, los estudios sobre la discapacidad u otros campos de estudio 
  • Los relatos sobre cómo las experiencias educativas puertorriqueñas se entrecruzan con otras comunidades o hacen eco en ellas
  • La privatización, las reformas neoliberales y las escuelas chárter y privadas 
  • El acceso, la elección, la persistencia y la retención en el contexto universitario
  • Las experiencias educativas puertorriqueñas en diversos sectores institucionales, tal como las universidades públicas y privadas de cuatro años, los centros de educación de dos años y los community colleges, y las instituciones al servicio de las minorías, en particular las instituciones al servicio de los hispanos (HSI)
  • Los sistemas de conocimiento basados en la comunidad y la familia
  • Las perspectivas afropuertorriqueñas, queer, indígenas e interseccionales
  • El lenguaje, el bilingüismo, el translingüismo y la formación de la identidad
  • La preparación de docentes y las vías de liderazgo
  • Las innovaciones cuantitativas, cualitativas y de métodos mixtos en la investigación de la educación puertorriqueña
  • Los marcos educativos orientados al futuro y centrados en la liberación

Invitamos especialmente a las personas interesadas en enviar propuestas que vayan más allá de la crítica y se centren en replanteamientos de la educación generativos, reparadores y orientados al futuro, que nos ayuden a comprender no solo las condiciones en las que viven las comunidades puertorriqueñas, sino también los mundos educativos que están creando activamente aquí y allá.

Posibles formatos de presentación: 

Para fomentar una variedad de acercamientos y perspectivas, se aceptan obras en uno de los siguientes formatos (con el límite de palabras indicado, el cual incluye el texto principal, las referencias y las notas): 

  • Artículos (máximo 12 000 palabras) 
  • Ensayos cortos o entrevistas (2000 palabras) 
  • Poemas (1-3 según la extensión de cada uno)
  • Arte y fotografía (1 pieza o fotografía representativa con una explicación escrita breve)

Calendario: 

  • Fecha límite para presentar los resúmenes: 4 de junio de 2026
  • Notificación de la aprobación de los resúmenes: 8 de julio de 2026 
  • Envío de los manuscritos finales: 26 de octubre de 2026
  • Publicación de este número especial (v. 39, n. 3): enero de 2028

Detalles para la presentación de resúmenes y manuscritos: 

Envíe un resumen de 250 palabras de su obra y una biografía de 50 palabras por medio del siguiente enlace (https://bit.ly/Centro_Journal_Fall2027_Abstract). Aceptamos resúmenes y manuscritos en inglés y español.

Para más información: Las preguntas deben dirigirse a las editoras invitadas o al editor de la revista

Daicy Diaz-Granados (daicy.diaz@centropr.app) 
Nichole Margarita Garcia (nichole.garcia@gse.rutgers.edu) 
Gustavo Quintero Vera (journal@hunter.cuny.edu)