Voices e / Magazine / Barrios

 

Alianzas, tensiones y contradicciones en la vida social de migrantes
puertorriqueñas en Santa Cruz, Islas Vírgenes Americanas:
tres experiencias de vida

Mirerza González-Vélez

Universidad de Puerto Rico – Río Piedras

Introducción:

      Varios documentos históricos -entre ellos bitácoras de entrada y salida de aduanas- que datan de mediados de siglo XIX que están registrados en el Museo Fuerte Conde de Mirasol de Vieques, testifican un fluir continuo de trabajadores migrantes anglocaribeños, viequenses y puertorriqueños en la región que se conforma como el gran archipiélago de las Islas Vírgenes. Al presente, este espacio geográfico se inscribe entre lo que hoy se conoce como las Islas Vírgenes Británicas, las islas Vírgenes Americanas, y lo que algunos llaman las Islas Vírgenes Hispanas que no son otra cosa que las islas municipio de Vieques y Culebra.

      Cuando en el 1917 el gobierno norteamericano le compra a los daneses las islas de Saint Thomas, St. Croix y St. John por 25 millones de dólares, los movimientos de trabajadores entre islas se trastoca, así como las redes de sociabilidad, intercambios económicos y culturales, e interacción inherentes a los movimientos migratorios. Editoriales publicados en los años 1918 y 1919 en periódicos locales como The Emancipator, The St. Croix Avis, The Bulletin, St. Thomas Tiende and The St. Thomas Herald registran las severas medidas que el gobierno militar norteamericano estableció para limitar la entrada de trabajadores identificados como “extranjeros”, es decir, que no eran ciudadanos norteamericanos. La nueva política migratoria impuesta por los norteamericanos trastocó la movilidad de mano de obra anglocaribeña. Así mismo fortaleció la migración de viequenses y otros puertorriqueños a Santa Cruz como obreros de plantaciones de caña de azúcar puesto que el 2 de marzo del 1917, la Ley Jones es aprobada por el congreso otorgando a los puertorriqueños la ciudadanía americana.

      Hacia mediados de la década del 30 otras causas fortalecieron nuevas olas migratorias de puertorriqueños a St. Croix. Una fue la crisis económica experimentada en las islas municipio de Vieques y Culebra como resultado de la presencia militar de los Estados Unidos en ambas islas. Otra, el éxodo masivo de isleños hacia los Estados Unidos, en particular Harlem. La emigración fue en respuesta a las crecientes tensiones raciales fomentadas por los miembros de la flota naval que gobernaba St. Croix. Además, el empobrecimiento sistemático de los locales y el poco interés demostrado por los norteamericanos en mejorar las condiciones de las islas diezmó la economía local. Finalmente, no fue hasta diez años más tarde, en el 1927, que los nativos de las Islas Vírgenes alcanzaron identidad jurídica como ciudadanos norteamericanos.

      La emigración masiva y sistemática de viequenses, culebrenses y puertorriqueños del área este de Puerto Rico a la isla de St. Croix permitió que sus familias adquirieran tierras, establecieran pequeños negocios y desarrollaran fuertes lazos afectivos y de pertenencia con el lugar. Para los años ‘50 y ’60 ya se había desarrollado en St.Croix una conciencia de movilización política que logró ubicar a puertorriqueños en la discusión pública y en las esferas de lo económico, cultural y político de las islas. Ya para los ‘70 y ‘80 los puertorriqueños habían logrado una dominante presencia política al posicionar figuras de su comunidad en puestos políticos importantes, incluyendo a Juan Luis Saldaña, quién fue gobernador de las Islas Vírgenes Americanas desde 1978 hasta 1985, y Liliana Belardo, representante a la legislatura de las Islas Vírgenes por St.Croix entre los años1981-1986 y 1989 -1996.

      A pesar de que nuevas olas migratorias de puertorriqueños también se registraron desde mediados de la década del 1960 -cuando se exportaron nuevamente trabajadores puertorriqueños diestros para laborar en una petroquímica en St. Croix- y más recientemente el Departamento de Educación de la Islas Vírgenes ha reclutado maestros puertorriqueños para trabajar en su Programa de Educación Bilingüe, el protagonismo político parece haber disminuido. Este trabajo recoge algunas expresiones recientes de figuras puertorriqueñas en St. Croix que participan activamente en los espacios públicos, en el gobierno local y nacional, en los medios de comunicación y en la organización de actividades recreativas y deportivas.

      Tres de estas figuras, Liliana Belardo De O’Neil, Vera Falú y Cristóbal “Machín” Encarnación comparten sus experiencias como miembros de esta comunidad. Comparto extractos de entrevistas y conversaciones que entablamos en el mes de diciembre del 1997 en donde éstos exploran alianzas, tensiones y contradicciones que han marcado sus experiencias de vida como migrantes puertorriqueñas en St. Croix.