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Nadjah Ríos-Villarini: ¿Qué significa eso de Papa Them?

Diego Conde: Mira todas las razas les dan un apodo o sobrenombre a los otros. Cuando los puertorriqueños empiezan a migrar aquí en los treintas y cuarentas luego de las expropiaciones de Vieques por la Marina, pues la gente aquí empieza a escuchar que los puertorriqueños llamaban a su papá papa y a su mamá mama. Entonces, cuando el nativo de Santa Cruz comienza a identificar a los puertorriqueños, ellos decían éste es un papa. Si iban a identificar a una mujer decían esta es una mama. Entonces cuando iban a identificar al grupo en general decían Papa Them como diciendo ellos son los papas. Muchas personas no querían que utilizara este nombre para la exposición porque decían que tenía una connotación negativa. Pero yo dije este es el nombre que nos identifica a nosotros, y no lo hay en ningún lugar del mundo. Donde único les dicen a los puertorriqueños papa es en Santa Cruz, Islas Vírgenes. Así que para identificarnos no hay mejor nombre que ese, y aunque lo usaran en el pasado negativamente, ahora nosotros lo usamos con orgullo porque eso es lo que nosotros somos. Este nombre nos distingue y nos hace únicos.

NR-V: ¿Cómo fue que empezó el proyecto de PapaThem? ¿Cómo se interesó en esa muestra?

DC: Todo comienza en el 1978. En el 78 yo fui a trabajar como representante de distrito para el Congresista por las Islas Vírgenes, Melvin H. Evans. El Congreso había aprobado unas pensiones para los empleados de la Central Bethlehem. El problema que había era que había que identificar a esas personas, verificar el periodo de empleo y había que encontrarlos. Como había tantos y tantos puertorriqueños que trabajaron en la Central Bethlehem pues la bolita me cayó en mis manos, y me asignaron ese trabajo. Como me asignan ese trabajo, y yo siempre he tomado fotos, yo identificaba individuos con rasgos interesantes. Les decía “mire parte de este trabajo es que yo tengo que tomar unas fotos”Eso era embuste, pero como estas personas eran cámara shy…tú sabes. Ellos no querían retratarse, pero yo los convencía y les decía “bueno vamos a tomarnos una foto con la familia”. Y así una cosa lleva a la otra. Estas personas yo las comencé a entrevistar y les cogí cariño como uno dice. Me encariñé con un sin número de ellos y viceversa también. Me recibían con pastelillos, arepas, café, arepa de coco… Bueno esa gente conmigo me trataban como un rey de verdad. Una gente bien dulce. Yo cogía y les tomaba fotos y se las regalaba para sus hijos y esposas. De esta manera, creé una relación bien íntima con esas personas. ¿Qué sucede? Entrado en los ochenta yo fui a un seminario con Ansel Admas y para entrar al seminario había que enviar un portfolio de 12 fotos. Yo envié 3 fotos de portrait, 3 arquitectónicas; 3 eran abstractas, y 3 de paisajes para poder demostrar mis habilidades. Y me aceptaron al seminario. Cuando llegué, entregué mi portafolio y le asignaron un número a cada foto que no estaba identificada. Pues, cogimos el seminario y al terminar hubo una exhibición fotográfica de todos los portafolios de los participantes, y en el área de portraits yo gané el primer y el segundo lugar. Cuando los jueces llegan y preguntan quién es el autor de esta foto, ellos preguntaron “¿quiénes eran esas personas?” Y yo les dije “mire, estos son puertorriqueños que han emigrado a la isla de Santa Cruz donde yo resido. Yo soy de allí también. Ellos llegaron a Santa Cruz cuando la Marina los sacó. La Marina de los Estados Unidos los sacó de sus hogares y se fueron a Santa Cruz a trabajar en la industria de la caña que era lo que ellos conocían.” Y los jueces me dijeron que yo tenía que seguir retratando a esas personas, que las fotos eran increíbles. Yo llegué de allá emboya’o. Retrataba hasta un palo de escoba. Imagínate la motivación que yo tenía. Ahora estaba motivado dos veces; primero les tenía cariño a las personas, simpatizaba con su causa, con el sufrimiento que habían pasado y yo estaba muy motivado por lo que acababa de ocurrir. Cuando me encontré con mi amigo, Bill Taylor, él me dijo que tenía que aplicar para solicitar una beca del Humanities Council en Santa Cruz. Bueno para hacerte una historia larga corta esa exhibición se inauguró en la Casa de Gobierno en el 1992. Estuvo un mes en la Casa de Gobierno que es como decir en Puerto Rico La Fortaleza. Ningún artista en la historia de las Islas Vírgenes ha tenido esa oportunidad.

NR-V: ¿Y cómo le dio seguimiento a esa investigación? ¿Volvió a las comunidades donde usted sabía que había muchos puertorriqueños?

DC: Cuando se organiza la cuestión de la beca, Manolín Silva, que es viequense y periodista, se une al trabajo. Yo le presenté la propuesta y él me dijo “vamos a bregar”. Todos los sábados y los domingos por las tardes yo salía con Manolín a entrevistar gente y a retratar. En la semana, si había una oportunidad de retratar, también retrataba.