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De Puerto Rican a Papa them: entrevista a un
puertorriqueño en Santa Cruz

Nadjah Ríos-Villarini

Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

"En este sombrío desierto, tal foto,
de golpe, me llega a las manos;
me anima y yo la animo".
Roland Barthes

Introducción:

      A pesar de las recientes publicaciones sobre Vieques asociadas con las luchas antimilitarista, todavía quedan interrogantes con relación a la historia de la migración viequense al resto del Caribe. Esta entrevista que se presenta a continuación precisamente documenta los vínculos que existen entre Vieques y la isla de Santa Cruz, Islas Vírgenes Americanas.

      Se ha encontrado evidencia de que para finales del siglo XIX una primera migración de isleños ingleses llegó a la islamunicipio para trabajar en la industria de la caña. Ya para el 1864, aproximadamente 600 trabajadores ingleses trabajaban en Vieques según lo documenta Robert Rabin en su estudio inédito titulado "Los tortoleños" (1988). El salario que estos migrantes recibía era el mayor atractivo pues al compararlo con lo que se estaba pagando en las islas inglesas del Caribe la diferencia era mucho mayor (Rabin 1988). Desde entonces, el flujo de mano de obra entre islas ha seguido desarrollando nuevas direcciones e intercambios.

      A principios del siglo XX se registra un cambio importante en la dirección de este movimiento migratorio. El decaimiento económico viequense producto del cierre operacional de las centrales La Arkadia, La Esperanza y La Santa María, junto con la compra de las Islas Vírgenes por parte de los Estados Unidos, formaron una coyuntura importante que convirtió a la isla de Santa Cruz en un destino atractivo para los puertorriqueños. Tras la compra de las Islas Vírgenes en 1917, el gobierno norteamericano decidió promover la economía agraria orientada a la producción azucarera en la mayor de las tres islas adquiridas. Las leyes migratorias impuestas a partir del 1927 en Santa Cruz viabilizaron la exportación de mano de obra puertorriqueña ya que los nuevos migrantes eran ciudadanos americanos desde 1917 gracias a la Ley Jones (Senior 1947).

      Entre los primeros ajustes que tuvieron que hacer los puertorriqueños que migraron a Santa Cruz fueron de carácter lingüístico pues los nuevos migrantes que llegaron durante la década de 1920 se encontraron en un contexto comunicativo en el que dominaba principalmente el inglés. No obstante esto no fue obstáculo para que se dieran lazos de solidaridad entre los nativos y los recién llegados. En su mayoría, los puertorriqueños que llegaban a Santa Cruz formaban pequeñas redes sociales que les permitían apoyarse económica y culturalmente. Una vez establecidos estos trabajadores, existía la tendencia de mandar a buscar a las esposas e hijos para integrarlos a la sociedad cruceña (Senior 1947). Este primer grupo de migrantes sin duda sienta las bases económicas y sociales para la llegada de otras olas migratorias que se registran durante la segunda mitad del siglo XX.

     Como consecuencia del establecimiento de las bases militares norteamericanas en Vieques y Culebra, la Marina de los Estados Unidos expropió grandes extensiones de terreno marcando de forma dramática el fin de la industria azucarera en ambas islas (Silva 1988). Esto provocó una segunda ola migratoria significativa que mira nuevamente a Santa Cruz como refugio económico. Santa Cruz, para aquel entonces, experimentaba un auge agrario asociado con un proyecto conocido como el Homestead Program. Esta gestión gubernamental para revitalizar la agricultura permitió que tanto los trabajadores nativos así como los puertorriqueños tuvieran la posibilidad de adquirir una cantidad de tierra fértil para sembrar caña de azúcar y algunos productos menores. Aunque el proyecto fue considerado a nivel administrativo como un fracaso, para la comunidad puertorriqueña fue un factor determinante para convertirse en propietarios de un terreno (Tyson 1991). De esta manera, muchos migrantes pasan a ser terratenientes logrando establecer, en muchos casos, pequeños comercios que originalmente se establecían en las mismas residencias (Senior 1947).

      Una tercera ola migratoria se puede establecer a partir de la década de 1960. Este periodo es importante porque presenta un cambio en el perfil de los trabajadores puertorriqueños que llegan a la isla de Santa Cruz. Hasta este momento, se había exportado principalmente mano de obra diestra en el área de la agricultura. Sin embargo, el desarrollo económico de las Islas Vírgenes influenciado por la industrialización provocó el reclutamiento de personas que pudieran trabajar en otras áreas. Un factor importante fue el establecimiento de la refinería Hess Oil que trajo consigo un gran número de personas para trabajar en el área de la refinería así como en la construcción de la infraestructura necesaria para levantar esta industria.

      Ante el crecimiento de la población puertorriqueña en Santa Cruz, se desarrolla el Programa de Educación Bilingüe para atender la transición lingüística necesaria para lograr que los nuevos migrantes se inserten en la corriente académica regular. Maestros de todas las materias fueron reclutados bajo una atractiva escala salarial federal que contrastaba significativamente con el salario de un maestro en Puerto Rico. Aunque existe evidencia de que para el 1920 se habían reclutado maestros y administradores puertorriqueños con experiencia en el sistema escolar norteamericano, no es hasta este momento que se comienza a contratar maestros bilingües con sistematicidad (Murphy 1977; Hurwitz, Menacker and Weldon 1987).

      Este tercer movimiento migratorio incluye, además de maestros, otros profesionales que ya tienen experiencias previas en grandes empresas corporativas en Puerto Rico. Estos se desplazan a Santa Cruz a ocupar puestos gerenciales en empresas como Supermercado Pueblo, K-mart y otras tiendas por departamento. Sin embargo, este último movimiento migratorio no se ha estudiado con detenimiento. Se desconoce si estos empleados gerenciales se establecen de forma permanente en Santa Cruz, si viajan semanalmente a Santa Cruz, o si solo se establecen por un tiempo para luego regresar a Puerto Rico.